Masonería en México

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La publicación de la Constitución española en México, en 1812, y la llegada al país, de las tropas expedicionarias de la Península, en las que venían algunos jefes y oficiales masones, cuyas tropas fueron mandadas á contener el progreso del movimiento iniciado en el pueblo de Dolores en favor de la
independencia, dio ocasión al establecimiento en 1813 de la Masonería en la América Septentrional, de una manera regular, bajo la denominación de Rito Escocés, antiguo y aceptado, que continúa sus trabajos hasta nuestros días.


Las tendencias de los fundadores de la masonería en México, eran liberales; pero lo eran en el sentido español, es decir, excusándose de dar parte á los mexicanos, y de los pocos que eran admitidos, se puede asegurar, sin temor da equivocarse, que pertenecían a familias nobles y españolizadas: sin embargo, la cosa pública marchaba, las luces del siglo a consecuen­cia do la revolución francesa que conmovió toda la Europa, había desprendido su destello sobre México, y los masones mexicanos se convencieron de que era preciso que la sociedad adoptara un programa político, que hiciera fructuosos sus trabajos. Contra la prohibición que establecen los estatutos masónicos para promover en Logia cuestiones religiosas o políticas, fijó su programa sobre la base del sistema representativo, y la reforma del clero, según había .sido ya iniciada en las Cortés de Cádiz y en este sentido comenzaron sus trabajos.


La Constitución ful abolida en el año de 1814, y sin embargo, los trabajos continuaron en el mismo sentido; pero con tal reserva y circunspección por temor del llamado Tribunal de la fé y vigilancia del gobierno virreinal, que se ignoraba por éste, el aumento considerable de miembros de. la sociedad, y por consecuencia el resultado de sus trabajos. El Virrey D. Juan Ruiz de Apodaca, tuvo conocimiento de la existencia de la sociedad, y la toleraba porque él mismo era m.’. a pesar de sus sentimientos fanáticos; y esto hizo que la influencia de la masonería se extendiera tanto, en el año de 1813, que ella pudo conseguir que en 1820, el mismo Virrey, mandara publicar en México la referida Constitución española, restablecida ya en España, y cuya publicación se verificó antes de recibirse de la metrópoli la orden para hacerlo: hasta esta época ningún motivo había ocurrido que indujera á la formación dtí algún otro Rito; más los trabajos para la consecución de la independencia de la Nación mexicana se organizaban, y consumada ésta en 1821, el movimiento social y la tendencia á los cambios políticos que comenzaban á ser más vivos, salió de la esfera de un deseo, sé agitaron nuevos intereses y estos indujeron á varios masones mexicanos á fijar su atención sobre la verdadera situación que guardaba el país.

España no reconocía la independencia, las Logias estaban formadas en su mayor número de españolea por nacimiento y por sistema. La Gran Logia Mexicana que antes había abierto sus trabajos bajo el manto columbino, desde su existencia como autoridad independiente, era cuando más dependía de España, aunque en el sentido.constitucional; algunos manejos misteriosos de las personas que formaban el círculo del oidor D. Felipe Martínez Aragón que era entonces el jefe ó Gran Maestro de las Logias, y por último la multitud de oficiales de los regimientos expedicionarios españoles que se constituyó en TT.*., hicieron temer á los mexicanos, por que velan que su independencia adquirida á costa de tanta sangre, y por soio el esfuerzo y patriotismo de ellos mismos, estaba en peligro (algunos hechos que después ha puesto en claro el tiempo, justificaron esta Idea).


Las cosas bajo tal pié no era posible que siguieran, y esto produjo la desconfianza que ocasionó una excitación, y las L L .‘. que sólo debían ser las escuelas de la filosofía y el asilo de los desgraciados, olvidando su origen y preceptos, vinieron a convertirse en centro de planes políticos, que ya sin embozo se aplicaban, Se establecieron distinciones que dieron lugar á que los mexicanos comenzaran á abandonar sus LL.’., y a agregarse a la división que mandaba el General D, Nicolás Bravo, en donde se formaron las primeras L L .. de Escocia puramente mexicanas: ellas fueron el núcleo de las que después se difundieron por toda la República; y este fué el principio del partido del Progreso en aquella época, compuesto de un número muy corto de personas, para contrarrestar al Clero que era el enemigo más temible que se presentaba.

El Clero, que no conforme con las pérdidas que había sufrido en el período de la Constitución española, urgía por repararlas, y se empeñaba en que al país contramarcha se en su política. El Clero que en México como en todas las naciones del globo, siempre se ha querido sobreponer á todas las clases de la sociedad, aún á los gobiernos mismos; y que aprovechándose de las excesivas pretensiones del General D. Agustín Iturbide, jefe de la independencia, trató de adularlo y unirse á él, con el fin de impulsarlo de todas maneras a que volviese sobre sus pasos y repusiese las cosas al estado que tenían el año de 1819, salvando únicamente la independencia, y á este objeto dirigían sus trabajos los Obispos, los Cabildos, los frailes y hasta las monjas, no perdonando oportunidad de manifestarse y trabajar. Él General Iturbide que veía la oposición del partido del progreso a condescender con sus pretensiones, no se presta a las del Clero; pero cometió la gravísima falta de proclamarse Emperador, y disolvió el Congreso, Las Logias entonces se redoblaron y a sus esfuerzos, el trono se desplomó y se proclamó la República, la cual por ser central, no estaba en armonía con los intereses de las provincias, ni con los deseos de sus autoridades que querían la federación, por la que por no se pronunciaron y esto obligó al Congreso a dejar el puesto. 

Sustituida la voz Imperio con la de la República y agregada a esta la palabra federación, se creyó que se había conseguido todo, y uno se pensaba que este todo estaba envuelto en graves dificultades, rodeado de resistencias y tan en oposición con lo que se quería mantener, que la lucha del progreso y el retroceso tomaría unas proporciones formidables, fijaría a, las personas en los respectivos puestos y se prepararían á la lucha, como efectivamente sucedió.

Las LL.\ escocesas mexicanas, lograron en las elecciones una mayoría bien pronunciada contra el clero, y las escocesas españolas, perdieron el punto de su organización, y despues la elección de Presidente y con ella su importancia; y por sólo este hecho dejaron de reunirse, comenzando á confundirse sus miembros en la masa nacional, de manera que, en 1825, habían casi desaparecido de la faz de la república. Estos hechos que caracterizaron al partido Escoces como enemigo de la independencia porque sólo quedaron en él, los españoles más marcados por sus opiniones retrógradas y los muy pocos mexicanos adictos a los procedimientos y faltas cometidas en el triunfo obtenido sobre el partido del General Iturbide; que fueron causa de los actos de felonía, de injusticia y proscripción que entonces tuvieron lugar, dió motivo á que una masa considerable de descontentos que deseaba una organización cualquiera para restablecer el orden, se mostraba de una manera inequívoca, y entonces también aprovechando esta oportunidad, treinta y seis masones se reunieron con objeto de establecer en la república el Rito de York, creyendo de este modo consolidar la libertad.

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